"Amanece en Asturias y el sol se cuela en una casita

como de cuento, rodeada de ríos y bosques para perderse y encontrar la inspiración, entre los espíritus que se esconden entre las mullidas rocas para no ser vistos. En ese enclave mágico y embriagador, esta ilustradora crea y desarrolla su particular imaginario blandito.

Un imaginario lleno de detalles minúsculos que se pierden con media puntada, con fibras que se retuercen unas con otras con una increíble frescura.

Sus creaciones están llenas de dulzura, de vida,

de una ternura especial.

Y aunque Wen ha encontrado su camino en las telas, no ha olvidado ni ha dejado de lado la ilustración tradicional, que como si de un espejo se tratase, el papel con pigmentos habla con la tela llena de puntadas; como un enamorado prepara su discurso antes de declararse. Esta simbiosis hace que lo blandito sea ilustración y la ilustración sea blandita."

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